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Las perspectivas de inflación dependen de las brechas.

En muchas partes del mundo, la demanda está creciendo más rápido que la oferta, a medida que continúan los despliegues de vacunación y se levantan las restricciones a la recolección y los viajes. Esto es especialmente cierto en Norteamérica y en algunas regiones emergentes. En estas economías, el ritmo de aumento de los precios se ha acelerado, lo que ha provocado una mayor preocupación por la inflación. La China continental es la única excepción importante, donde el crecimiento robusto ha sido impulsado por la oferta. Así, a pesar del fuerte repunte de la economía china tras la crisis de 19 años, las presiones inflacionistas son escasas.

Incluso en las economías en las que la brecha de producción se está cerrando rápidamente, las tasas de participación de la población activa siguen estando por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, lo que significa que hay margen para un mayor crecimiento de la oferta de mano de obra, lo que podría aliviar la actual crisis laboral. Además, existe la posibilidad de que el crecimiento de la productividad laboral aumente durante la recuperación pospandémica. Ambas tendencias podrían aumentar el crecimiento del PIB potencial y frenar la reducción de las brechas de producción. Cuanto mayor sea la brecha de producción y la holgura de los mercados laborales, más espacio tendrá la economía para expandirse antes de llegar a las limitaciones de capacidad, lo que a su vez aumentará la presión sobre la inflación de precios y salarios.

Figura: Tasas de desempleo en las economías avanzadas y en los principales mercados emergentes (% de la población activa).

Aunque la inflación está aumentando y seguirá haciéndolo durante el próximo año, en la mayor parte del mundo este aumento será probablemente temporal. El crecimiento de la demanda después de la pandemia se ralentizará, incluso cuando las brechas de producción se están cerrando. La supresión de los estímulos es un factor clave de nuestras previsiones de ralentización del crecimiento del PIB en 2022 y 2023. Además, prevemos que la oferta (especialmente en los mercados laborales) responderá a la fuerte demanda, mitigando algunas de las presiones sobre los precios (y los salarios).

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