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El incremento del salario mínimo en dos dígitos y su posible impacto en el mercado laboral colombiano.

Recientemente, el presidente Ivan Duque dio a conocer que el incremento del salario mínimo (SM) para el año 2022 será de 10,07%. 

“Este sería el aumento de SM en términos reales más alto en más de 40 años, lo que representa un mensaje para los colombianos sobre permitir mayores ingresos y estimular la demanda del país”, agregó el mandatario.

Por lo tanto, trayendo a colación la investigación hecha por el premio nobel de economía 2021 David Card. Este estudió en 1992 el efecto del alza del SM en los restaurantes de comida rápida de Nueva Jersey. Encontrando que el estado creó empleo y los salarios subieron, pero también el precio del menú se incrementó

Lo anterior es uno de los debates clásicos de la ciencia económica y resurge  cada vez que el Gobierno revisa al alza el SM. Quienes se oponen a las revalorizaciones argumentan que la subida de la remuneración básica por encima de la que fija la mano invisible —y que, según la ortodoxia, está determinada por la productividad— acaba expulsando siempre a los trabajadores más desfavorecidos, especialmente los jóvenes, del mercado laboral. Pero ¿tiene que ser necesariamente así? Como ya se venía mencionando, David Card, profesor de la Universidad de California en Berkeley a quien la Real Academia de las Ciencias de Suecia galardonó con el premio nobel de economía por sus “contribuciones empíricas a la economía laboral”, contradijo esta teoría en uno de los estudios que le han valido el prestigioso reconocimiento.

Junto al ya fallecido Alan Krueger ex-asesor de los presidentes estadounidenses Bill Clinton y Barack Obama—, Card estudió las consecuencias de la subida del salario mínimo en Nueva Jersey sobre los trabajadores de cadenas de comida rápida en ese estado y en las zonas limítrofes de la vecina Pensilvania. En aquel momento, 1992, se trataba de dos prósperos territorios industriales del norte del país en manos de administraciones demócratas, pero solo el primero decidió aumentar la paga, desde los 4,25 hasta los 5,05 dólares la hora. La experiencia de estudios previos, especialmente en los años setenta, hacía pensar que el empleo se reduciría en Nueva Jersey debido a la nueva regulación, en contraste con lo que sucedería al otro lado del río Delaware. Pero no fue así.

Los investigadores analizaron 410 puntos de venta en ambos estados a través de un trabajo empírico titulado ‘Minimum Wages and Employment: A Case Study of the Fast-Food Industry in New Jersey and Pennsylvania’ (‘Salario mínimo y empleo: un caso de estudio de la industria de la comida rápida en Nueva Jersey y Pensilvania’).

Las conclusiones fueron las siguientes: el salario medio de entrada había subido un 10% en Nueva Jersey, y la  tasa de empleabilidad se había incrementado un 3,1%. En ese estado, no sólo no se había destruido empleo a tiempo completo, sino que se había creado, al contrario que en Pensilvania. Incluso se produjo una “pequeña y estadísticamente insignificante” migración de trabajadores desde el territorio que no había aumentado el salario mínimo hacia el que sí lo había hecho. La única consecuencia negativa fue para los consumidores: el precio del menú aumentó más al este que al oeste del río Delaware, aunque los investigadores matizan que los establecimientos más sensibles a la medida no encarecieron más sus productos que los menos afectados. Por supuesto, la realidad no resultó tan idílica en todos los casos: algunos restaurantes redujeron los beneficios complementarios para compensar el aumento de los costes laborales del salario mínimo. Pero esto, según el estudio, reafirma la tesis de que un aumento del SM no supone una merma del empleo: los empresarios siempre pueden recortar por otro lado. Tras estudiar el caso de McDonald’s en diferentes estados entre 1986 y 1990, Card y Krueger también descartaron que el alza salarial desincentivase la apertura de nuevos establecimientos.

Para Juan Felipe Jaramillo, magíster en Economía, ex secretario de Planeación del departamento de  Caldas y docente de econometría.

“El estudio de Card y Krueger es la investigación que más se usa para decir que el salario mínimo no siempre causa desempleo. Eso se utilizó a través de una metodología que se llama modelo de diferencias sin diferencias, pero con esa misma se ha demostrado que en  España el salario mínimo destruyó el empleo. Entonces, su contribución bien representada es que el salario y los mercados laborales son temas más complejos de lo que normalmente se hacen ver en algunas situaciones”

Referencias: https://www.lapatria.com/economia/nobel-de-economia-2021-demostro-que-subida-de-salario-minimo-no-necesariamente-aumenta-el

https://www.elconfidencial.com/economia/2021-10-11/premio-nobel-salario-minimo-destruccion-empleo_3304909/

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